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Hepatitis A, B y C

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La detección de dichas pruebas se realiza a través de una muestra de sangre. No es necesario acudir en ayunas ni seguir ninguna indicación antes de la analítica.

 

Nuestro médico le resolverá las dudas que pueda tener acerca de un posible contagio o sintomatología que presente.

 

No dude en realizarse la prueba y asegurar su salud y la de los que le rodean.

 

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¿Qué es la hepatitis y cómo se transmite?

 

La hepatitis es una enfermedad caracterizada por la inflamación del hígado. Puede estar provocada por diversas causas como:

  • Virus (hepatitis viral) y bacterias
  • Consumo de alcohol, drogas, fármacos u hongos venenosos
  • Disfunción del sistema inmunológico que provoca que éste ataque las células hepáticas.

Se transmite por vía sexual (hepatitis B y C), a través de la sangre (hepatitis B, C, D, F y G) y por vía orofecal por contacto con el excremento de personas infectadas o el consumo de alimentos o agua infectados (hepatitis A y E).

En muchos casos es asintomática y pasa inadvertida. En caso contrario, los síntomas más comunes son cansancio, dolor abdominal, orina oscura, ictericia (coloración amarilla de la piel y de los ojos), falta de hambre, náuseas, vómitos y fiebre.

El diagnóstico se puede hacer a través de un análisis de sangre, pruebas para determinar el funcionamiento del hígado y en algunos casos biopsia del hígado para conocer el grado de afectación.

La hepatitis puede cuidarse antes de seis meses (hepatitis aguda), o hacerse crónica y llegar a derivar en cirrosis o cáncer de hígado. Su evolución dependerá de factores diversos como el tipo de hepatitis, la existencia de otras enfermedades, etc. Algunas hepatitis pueden prevenirse mediante la vacunación (hepatitis A y B).

 

  1. Hepatitis A: 

El virus de la hepatitis A se encuentra en el excremento de las personas infectadas y se puede transmitir, de persona a persona, por las manos sucias, después de usar el inodoro o de cambiar pañales (vía orofecal). También se puede extender por medio de objetos contaminados (juguetes, etc.) si entran en contacto con la boca.

 

Otra forma de transmisión de la enfermedad es por la ingestión de alimentos y agua contaminados (cubitos de hielo, frutas y verduras crudas lavadas en agua infectada). El consumo de marisco crudo cultivado en aguas contaminadas ha sido también una fuente de casos de hepatitis A.

El virus se elimina por el excremento dos semanas antes y una semana después de la aparición de la enfermedad. Por lo tanto, el riesgo de que se extienda la infección es más alto las dos semanas anteriores a la aparición de los síntomas, pero baja completamente una vez aparece la ictericia (coloración amarilla de la piel y de los ojos).

 

Las personas con pocos síntomas o sin sintomatología pueden igualmente contagiar la infección. Como los lactantes y los niños con hepatitis A generalmente no tienen ningún signo de enfermedad y la infección acostumbra a pasar inadvertida, puede extenderse fácilmente en jardines de infancia, especialmente en aquéllos con niños y niñas menores de dos años y todavía con pañales.

 

  1. Hepatitis B:

Es una enfermedad producida por un virus (VHB o virus de la hepatitis B) que afecta exclusivamente al hígado. La mayoría de los infectados eliminan el virus y se cuidan antes de los seis meses sin tener ningún tipo de consecuencias y adquiriendo inmunidad (es el caso de la hepatitis B aguda).

Pero en determinados casos, el organismo no consigue vencer el virus y es cuando se produce la hepatitis B crónica, que muchas veces se sufre sin síntomas pero que puede originar graves lesiones en el hígado como cirrosis o cáncer. La persona infectada se convierte entonces en portador de la enfermedad para toda la vida y puede transmitirla a otras personas.

Una persona sana se puede contagiar cuando su sangre entra en contacto con la sangre de una persona infectada por el virus de la hepatitis B. Las causas más frecuentes de contagio son:

  • Las transfusiones sanguíneas (si una persona sana recibe sangre de una de donante infectada). Actualmente eso no es posible en Cataluña, ya que se analizan sistemáticamente todas las donaciones
  • Los pinchazos con jeringas que han sido utilizadas por personas infectadas (tatuajes, acupuntura, consumo de drogas).
  • El contacto con fluidos corporales a través de relaciones sexuales no protegidas.
  • Las heridas, arañazos y otras lesiones en la piel (cuándo la sangre de éstas entra en contacto con la sangre de una persona infectada).
  • El hecho de compartir objetos de higiene personal, como cepillos de dientes, maquinillas de afeitar, cortaúñas, etc., con una persona infectada (aunque se recomienda no compartir nunca estos objetos por higiene).
  • De madre a hijo en el momento del parto (en este mecanismo se le dice transmisión vertical).

 

  1. Hepatitis C

Es una enfermedad infecciosa que afecta exclusivamente al hígado y que está producida por el virus de la hepatitis C, o VHC. Antes de identificarse este virus, el año 1988, esta enfermedad recibía el nombre de hepatitis no A no B.

El 20% de los casos agudos de hepatitis C se curan espontáneamente, pero un 80% de los infectados evolucionan hacia una hepatitis crónica, sin sufrir ningún síntoma, durante muchos años. Pero aunque avanza muy lentamente, el virus puede ir afectando progresivamente al hígado.

Algunos casos que progresan hacia la cronicidad pueden desarrollar una cirrosis y, más raramente, un cáncer de hígado. Estos riesgos aumentan en función de diversos factores como la ingestión de alcohol, la edad de la persona enferma o el hecho de que esté coinfectada por otros virus, y disminuyen entre las mujeres y si la infección tiene lugar cuando son jóvenes.

 

El virus de la hepatitis C se puede adquirir a partir de la sangre de una persona infectada, independientemente que tenga la forma activa de la enfermedad (alteración de las transaminasas) o no. Para que este virus infecte a una persona hace falta que haya una herida en la piel o un pinchazo que la traspase. Por lo tanto, la mayoría de los contagios se producen por el hecho de compartir jeringuillas, cuchillas, cepillo de dientes o similares con personas infectadas, o de hacerse piercings, tatuajes o acupuntura con instrumentos contaminados.

 

Otras veces se produce el contagio a partir de otros fluidos corporales como por ejemplo el semen, mediante las relaciones sexuales sin protección con personas infectadas. Es importante destacar que, aunque la transmisión sexual es infrecuente entre infectados únicamente por el virus de la hepatitis C, la coinfección por el virus de la inmunodeficiencia humana aumenta la probabilidad de que el primero se transmita por esta vía.

Otra vía de transmisión es de la madre infectada al hijo o hija, pero el riesgo es pequeño y menos frecuente que con la hepatitis B.

Antes de 1989, la mayoría de los contagios se producían a partir de transfusiones de sangre, ya que no se podía detectar el virus. En los países adelantados, este mecanismo ya no existe, porque los controles de la sangre y de los productos derivados son exhaustivos.

En la mayoría de los casos, las personas con hepatitis C no sufren síntomas durante muchos años y la enfermedad pasa desapercibida. Por eso, no es extraño que la enfermedad se diagnostique de manera casual.

 

Cuando hay síntomas, éstos pueden ser:

  • dolor abdominal
  • cansancio
  • náuseas
  • vómitos
  • pérdida de hambre
  • fiebre baja
  • ictericia (coloración amarilla de la piel y de los ojos)
  • orina oscura y excrementos blanquecinos

En muchas ocasiones, la hepatitis C no presenta molestias hasta que se encuentra en una fase muy adelantada, con las consiguientes complicaciones. De aquí la importancia de la detección precoz.

 

Fuente: Generalitat de Catalunya (Gencat.cat)

 

Si te quieres informar más de este tipo de enfermedades puedes consultar en la OMS:

Hepatitis A: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs328/es/

Hepatitis B: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs204/es/

Hepatitis C: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs164/es/

 

 

 

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